Expresión de solidaridad

El primer mundo progresa aprovechando la explotación de menores en el Congo.

04/05/2016

04/05/2016 El primer mundo progresa aprovechando la explotación de menores en el Congo.

Un informe de Amnistía Internacional revela cómo los minerales extraídos de las minas del Congo sirven para la producción de baterías para nuestros dispositivos móviles. La obtención de estos recursos se traduce en abuso laboral y explotación de menores.

Los abusos que se están cometiendo en la República Democrática del Congo (RDC), en cuyas minas trabajan niños de incluso siete años, han provocado la petición a las grandes empresas tecnológicas de que se aseguren de que sus productos no utilizan cobalto extraído con mano de obra infantil.
El cobalto, utilizado en las baterías de litio, se extrae en minas donde no sólo arriesgan la vida adultos, sino también niños, y el Congo produce al menos el 50% del cobalto del mundo. Allí, el trabajo infantil está muy extendido. Después, el mineral pasa a manos de Congo Dongfang Mining, filial del gigante chino del comercio de minerales Zhejiang Huayou Cobalt Ltd (Huayou Cobalt). Ambas empresas lo venden después a tres empresas de componentes para baterías en China y Corea del Sur, quienes lo entregan, a su vez, a proveedores de empresas como Apple, Microsoft, Samsung, Sony, Daimler y Volkswagen, entre otros.

Al menos, 80 mineros artesanales perdieron la vida en los túneles del sur del Congo entre septiembre de 2014 y diciembre de 2015, pero Amnistía Internacional ha advertido de que se desconoce la verdadera cifra, porque se ocultan los accidentes. "Se dejan los cadáveres enterrados bajo las rocas", lamenta el informe.

Jornadas de trabajo de hasta doce horas, y apenas equipo de protección, configuran un negocio que, según UNICEF, emplea a 40.000 niños en el sur del país africano. Es el caso de Paul, un niño huérfano de 14 años que ha llegado a pasar 24 horas sin salir a la superficie y que ha contado cómo su familia adoptiva le explotaba: "Llegaba por la mañana y me marchaba a la mañana siguiente. Tenía que hacer mis necesidades allí abajo", ha relatado.

Ninguna multinacional contactada por Amnistía Internacional ha proporcionado datos suficientes para comprobar, de manera independiente, el origen del cobalto. Es inevitable comparar los escaparates y anuncios de tecnologías de vanguardia con los niños cargados con bolsas llenas de piedras y los mineros que desfilan por estrechos túneles excavados artificialmente, expuestos a sufrir daños pulmonares permanentes.
Las personas no suelen preguntarse por el origen de las nuevas tecnologías, y se pide a las grandes marcas que asuman parte de la responsabilidad por el origen de sus productos. El mensaje de Amnistía Internacioanl incluye menciones a firmas como Apple, Samsung y Sony, a las que recrimina que no hagan siquiera comprobaciones básicas. Con ganancias globales que en algunos casos ascienden a 125.000 millones de dólares, deberían poder comprobar de dónde proceden los minerales esenciales para sus productos.

Los riesgos para la salud y la seguridad convierten a la minería en una de las peores formas de trabajo infantil. Además, la extracción de los materiales básicos que hacen funcionar un automóvil eléctrico o un teléfono inteligente debería llevar prosperidad a los mineros que la desempeñan.

Se trata de una gran paradoja de la era digital, en la que algunas de las empresas más ricas e innovadoras del mundo puedan vender aparatos increíblemente avanzados sin tener que demostrar dónde adquieren la materia prima para sus componentes. Es como decir "ojos que no ven, corazón que no siente", con otras palabras.

El llamamiento se extiende también a los Gobiernos, reclamando que pongan fin a la falta de transparencia y al provecho de la miseria humana. Muchas de estas multinacionales afirman que tienen una política de tolerancia cero con el trabajo infantil, pero esto no tiene ningún valor si no investigan a sus proveedores.

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Fundación Juan Bonal trabaja activamente en el Congo. La misión de Mukila supone un puntal para el desarrollo de las comunidades locales y una labor permanente en defensa de la dignidad humana, en especial a través de la protección de la infancia.
En Mukila, se atiende a las personas desde las consultas prenatales en el dispensario. Los niños reciben alimentación y educación básica, tanto de primaria como de secundaria. Después, las becas de estudios superiores permiten el acceso a una formación profesional que ayude a toda la comunidad. Además, los proyectos de desarrollo fortalecen las condiciones de vida de niños, adultos y ancianos.
Se presta especial atención a la educación. No solo es la llave para un crecimiento individual y colectivo, sino que es el antídoto contra el trabajo infantil y la base para una sociedad culta, generación tras generación. Si los niños acuden a la escuela, no son explotados laboralmente y dedican su tiempo a la instrucción, que cimentará el cambio social que traerán los futuros adultos.
Progresivamente, se va haciendo posible luchar contra las lacras establecidas, como el trabajo infantil, y cambiar la realidad de unos niños que merecen serlo y disfrutar con inocencia de su juventud.

Si quieres apadrinar a un niño o conocer más sobre los proyectos de Fundación Juan Bonal, puedes hacerlo a través de los sitios web y la página de Facebook:
www.fundacionjuanbonal.org
www.padrinos.org
www.colaboradores.org
www.facebook.com/fundacion.bonal/

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