La I Cena Solidaria de Fundación Juan Bonal recauda más de 10.000 euros para el proyecto de Boloncó

19/06/2026

19/06/2026 La I Cena Solidaria de Fundación Juan Bonal recauda más de 10.000 euros para el proyecto de Boloncó

Los cuentos van quedando en nuestra memoria infantil hasta que un día, sin saber ni cómo ni por qué, despertamos dentro de uno de ellos. 

Esto es lo que les sucedió a casi 130 personas con corazón de niño que, encantadas por la varita mágica de dos hadas, Bea López y Pilar Brusel, fueron las protagonistas de un hermoso cuento.

En este cuento no había ogros, ni brujas, ni personajes malvados, tal vez porque estamos cansados de tanto mal en el mundo. Pero sí que había un príncipe, Victor Manuel Zaval, el cónsul de Guatemala, que llegó con retraso —eso les pasa a los príncipes, tan ocupados...— y una princesa vestida de blanco, la H. Melby Suárez, la directora de la Fundación, que llegó puntual porque era una princesa moderna y, en estos tiempos, las mujeres siempre son las primeras.

A estas alturas todos preguntaréis de qué va el cuento. 

Érase una vez, en un país lejano, bueno, no tanto, en Guatemala, concretamente en el norte de Alta Verapaz, 200 niñas y adolescentes procedentes de comunidades rurales estudian sin otro medio de sostenimiento que lo que se genere en el Centro de Promoción Femenina Rat’zúm K’iche’, dirigido por las Hermanas de la Caridad de Santa Ana. Ellas les ofrecen una oportunidad única de educación, formación técnica y acompañamiento integral. 

A este recóndito lugar viajaron dos hadas, Bea y Pilar, voluntarias misioneras de la Fundación Juan Bonal; su misión: ayudar en el Centro, pero sobre todo descubrir cómo hacerlo sostenible, cómo convertir la calabaza en una hermosa carroza. Como hadas experimentadas, se les ocurrió poner en marcha una granja porcina educativa y un biodigestor ecológico. 

A su vuelta a España, hadas con recursos, pensaron cómo conseguir su carroza: las varitas mágicas hacía tiempo que funcionaban solo con “cash”. Organizaron una maravillosa cena, invitaron a todos sus amigos, implicaron a los voluntarios de la Familia Santa Ana, consiguieron un presentador maravilloso llamado Juanjo Hernández, montaron una rifa con Gabriel Gutiérrez como skiper y ofrecieron regalos estupendos. 

Con todo ello, el día 18 de junio, a las ocho de la tarde, todos se juntaron para la cena en La lobera de Martín.  Conocieron, con una bebida refrescante en la mano, a través de una presentación en línea, el proyecto; la empresa de marketing ZUMO había organizado el sonido y las pantallas estupendamente. De ahí se pasó a una suculenta cena que pocos consiguieron acabar. En los postres tuvo lugar la rifa: regalos estrella, además de un sinfín de corbatas, una suculenta caja de bombones y el jamón, que no podía faltar. 

El evento no acabó aquí: el guitarrista Chabi Benedé  y la cantante  Carlota Montal  deleitaron a un público entregado que no dejaba de corear “otra, otra...” mientras la noche se iba alargando. 

Fue todo tan perfecto, tan armonioso, como el canto de los pájaros al amanecer o el sol descendiendo suavemente al atardecer. En este cuento se puede decir con toda verdad que fueron felices y no comieron nada más porque ya era imposible; si no, hubieran comido perdices, pero dejaron eso para el próximo año. Felicidades, Bea y Pilar. Felicidades a la Fundación Juan Bonal.

 



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