Sus ojos me buscaban con expectación, bien abiertos, brillantes, llenos de una inocencia natural, de una luz viva, hermosa, colmados de esperanza.
Así son las vidas que nos cuentan en este libro. Un cuento real, reflejo de una infancia abandonada, una vez más.
Los niños de este mundo son niños, personas con inocencia, ilusión, alegría pero también, por desgracia, con grandes carencias.
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